La relevancia del referendo escocés para Puerto Rico

El pueblo de Escocia ayer celebró un referendo para escoger entre preservar la unión de Escocia con los demás países del Reino Unido (que incluyen a Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte) o adoptar la independencia. Una mayoría de los electores rechazó la independencia y favoreció la permanencia de Escocia en el Reino Unido.

Este suceso surge ya que en el 2012 el primer ministro británico David Cameron y el ministro principal escocés Alex Salmond acordaron celebrar un referendo vinculante para decidir el futuro político de Escocia. Dos años después, el Parlamento del Reino Unido cumplió con lo prometido.

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Mientras tanto, en Puerto Rico, bien gracias. El Congreso de los Estados Unidos no le ha brindado a los puertorriqueños un proceso vinculante sobre estatus en los 116 años desde que asumió soberanía sobre Puerto Rico. El último proyecto de ley sobre estatus para Puerto Rico, el H.R. 2000 del Comisionado Residente Pedro Pierluisi, no recibió atención del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representates federal y, ante la proximidad de las elecciones 2014, murió engavetado.

La ironía no podría ser mayor. El Reino Unido, cuyo abuso colonial propició la creación de los Estados Unidos, ayer dio cátedra democrática. Mientras, el Gobierno de los Estados Unidos, sucesor de las 13 colonias que lucharon por su libertad, atenta contra su propia imagen como portaestandarte global de la democracia al mantener a Puerto Rico en estado de coloniaje.

ballot_paperCabe resaltar que la papeleta de la votación escocesa fue un monumento a la simpleza y la eficacia. Como vemos en la foto a la izquierda, la misma le preguntó a los electores: “Debería Escocia ser un país independiente?”, sí o no. Así de sencillo. La papeleta no incluyó opciones engañosas (“ELA soberano“) o inválidas  (“ELA mejorado“). Tampoco incluyó descripciones innecesariamente complejas.

Al considerar la simpleza de la papeleta, no sorprende entonces la claridad del resultado, en el cual el 55% de los electores escoceses rechazaron la independencia. Sin duda, las consultas más simples producen los resultados más contundentes. Esto porque no dejan espacio para idear conjeturas sobre la intención del elector.

Por otro lado, la reacción de ciertos medios periodísticos en Puerto Rico a los resultados del referendo de Escocia contrastan con su cobertura de los resultados del plebiscito de estatus del 2012. La terminología usada es particularmente reveladora. Sobre Escocia, El Nuevo Día consideró que los escoceses “rechazaron por amplio margen la independencia” y que el “No” “arrasó” al obtener un 55 por ciento. Todavía esperamos que apliquen adjetivos de tal contundencia para describir la victoria del “No” (54 por ciento de los votos) y de la estadidad (61 por ciento) en Puerto Rico. Asimismo, el reportaje sobre Escocia tampoco incluye editoriales del periodista José Delgado adjudicando papeletas en blanco como votos en contra de la opción de estatus que el Grupo Ferré Rangel rechaza.

A la par, resulta irónico que el presidente demócrata Barack Obama celebró el voto unionista de los escoceses, mientras que durante su presidencia ha callado sobre los derechos civiles de 3.8 millones de ciudadanos americanos en Puerto Rico. Obama incluso se comprometió en el 2009 a resolver el problema de estatus de Puerto Rico durante su primer término, promesa que incumplió.

Screen Shot 2014-09-19 at 7.26.43 PMEs indignante que nuestro presidente opine sobre el estatus político de un país foráneo pero ignore el reclamo de estadidad plasmado en las urnas por sus propios conciudadanos el 6 de noviembre de 2012. Al fin y al cabo, el último presidente en apoyar públicamente la estadidad fue el republicano George H. W. Bush, precedido este por los también republicanos Ronald Reagan y Gerald Ford.

Finalmente, del ejemplo de Escocia se desprende que si a los puertorriqueños se nos consulta nuevamente sobre el estatus de Puerto Rico, aún con el claro mandato de noviembre del 2012, merecemos un proceso vinculante con opciones claras: estadidad o independencia. La presentación de estas dos opciones en un referendo nos permitirá a los puertorriqueños conformar un mandato mayoritario y contundente que resuelva nuestro eterno problema de estatus.

En fin, el ahora ex ministro principal escocés Salmond indicó que la votación de ayer decidió el asunto de la independencia para Escocia por una generación. Tarde o temprano Escocia celebrará otra consulta. Mientras tanto, luchemos para que los puertorriqueños podamos decidir nuestro futuro antes de que Escocia se nos adelante nuevamente y haga lo propio.

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NOTA: José Cabrera Costas (@JCabreraCostas) es abogado, notario público y propietario de Cabrera Costas Law Office. En el 2007 reactivó el Puerto Rico Statehood Students Association (PRSSA) y fue su Presidente Nacional hasta el 2009.  Luego lanzó el Proyecto Estrella para orientar sobre la estadidad de cara al plebiscito de estatus del 2012. Ha discutido sobre la estadidad en programas como The Stream de Al Jazeera America.

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Sobre la audiencia de estatus del Senado federal

Esta mañana el Comité de Energía y Recursos Naturales del Senado de los Estados Unidos celebró una audiencia para discutir el estatus político de Puerto Rico y los resultados del plebiscito de noviembre de 2012 en el que los electores rechazaron el estatus territorial actual de Puerto Rico y escogieron la estadidad.

El presidente del Comité, el senador Ron Wyden de Oregon, reconoció que Puerto Rico ha sido un territorio no incorporado de los Estados Unidos desde 1898.  Asimismo reconoció que no resolver el problema de estatus de Puerto Rico contribuye a los problemas de Puerto Rico.  Concluyó que Puerto Rico tiene que atender su estatus para resolver sus problemas y lograr su máximo potencial como sociedad.

El senador Ron Wyden de Oregon

El senador Ron Wyden de Oregon

Wyden reconoció que una clara mayoría de los puertorriqueños rechazamos el estatus territorial.  Indicó que el “ELA mejorado” no es una opción para resolver el estatus y que Puerto Rico tiene solo dos opciones: estadidad o independencia.

Posteriormente, la senadora Lisa Murkowski de Alaska reconoció que el estatus territorial no cuenta con el apoyo mayoritario de los puertorriqueños.  Sin embargo, aseveró que la segunda pregunta del plebiscito no arrojó resultados claros, cosa que nos parece inverosímil considerando que el 61.6% de los electores que contestaron esa pregunta endosaron la estadidad.

El Comisionado Residente Pedro Pierluisi aseveró que el estatus territorial perdió el apoyo de la mayoría de los puertorriqueños.  Indicó que la Comisión Estatal de Elecciones de Puerto Rico certificó los resultados del plebiscito a favor de la estadidad y en contra del estatus territorial.  Añadió que este plebiscito marcó la primera vez que la estadidad obtuvo más votos que el territorio.

Acto seguido, el senador Wyden preguntó si el territorio debiera aparecer como opcíon de estatus en otra consulta.  Al evadir contestar esta pregunta, el Gobernador Alejandro García Padilla indicó que el “Estado Libre Asociado” no estaba en la papeleta y que el ELA no es un territorio.  Sin embargo, en el 2012 el propio García Padilla reconoció en el programa del periodista Jorge Ramos que Puerto Rico está sujeto a la Cláusula Territorial de la Constitución de los Estados Unidos.

Pierluisi dijo que la opción de territorio fue rechazada por los electores y que ésta no debería ser opción para resolver el problema.  Rubén Berríos también contestó lo mismo.

En uno de los momentos más reveladores de la audiencia, la senadora Murkowski le preguntó al Gobernador García Padilla qué es el “ELA mejorado”.  García Padilla no pudo contestar.  Posteriormente el senador Martin Heinrich de Nuevo México también le hizo la misma pregunta a García Padilla, la que tampoco pudo contestar.  Acto seguido, Rubén Berríos indicó jocosamente que nadie sabe lo que es el “ELA mejorado”.  García Padilla luego admitió en conferencia de prensa que le es difícil explicar el concepto de “ELA mejorado”.

Mientras, el excandidato a Comisionado Residente por el Partido Popular Democrático Rafael Cox Alomar reconoció que la comparecencia del Gobernador García Padilla a la vista senatorial fue una debacle e invitó a los miembros del PPD a realizar “un reexamen total”.

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Pedro Pierluisi radica el H.R. 2000 “Puerto Rico Status Resolution Act”

El Comisionado Residente en Washington, Pedro Pierluisi, radicó hoy en el Congreso su proyecto para resolver el estatus de Puerto Rico.  El mismo se titula “Puerto Rico Status Resolution Act”.  Descarga el proyecto H.R. 2000 de Pierluisi aquí.

Previo a ello el Comisionado Residente presentó el proyecto ante sus compañeros congresistas en el hemiciclo de la Cámara de Representantes.

El proyecto propone una nueva consulta para “ratificar” el pedido de estadidad que el 61% del electorado puertorriqueño dio en el pasado plebiscito del 6 de noviembre de 2012.  Contrario a lo que se indicó previamente, la nueva consulta propuesta por Pierluisi consiste de un referendo “estadidad sí o no”.

La sección 2 del proyecto establece que su propósito es “proveer para una ratificación de votación autorizada por el Gobierno federal sobre la admisión de Puerto Rico en la Unión como estado, y si una mayoría de votantes ratifica el deseo de que Puerto Rico se convierta en estado, describir los pasos que el Presidente y el Congreso seguirán para habilitar la admisión de Puerto Rico como Estado de la Unión”.

Amplios sectores dentro del movimiento estadista, incluyendo a líderes como Pedro Rosselló, Ricardo Rosselló y Thomas Rivera Schatz, habían rechazado una nueva consulta “estadidad sí o no” y en cambio pedían que Pierluisi radicara un proyecto de admisión como estado.  Asimismo, el Directorio del Partido Nuevo Progresista unánimemente aprobó la radicación de un proyecto de admisión según recomendó el Comité de Estatus del partido.

De ganar la estadidad en la consulta de ratificación, el proyecto de Pierluisi propone que el Presidente de los Estados Unidos radique un proyecto de ley para que el Congreso ofrezca la estadidad a Puerto Rico.

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Pierluisi estuvo acompañado de un grupo de líderes del Partido Nuevo Progresista (PNP) incluyendo a Thomas Rivera Schatz, Jenniffer González, José Aponte, María “Mayita” Meléndez y Larry Seilhamer, entre otros, y el congresista José Serrano (NY-D).

Sobre el proyecto de admisión

Por: Lcdo. José Cabrera Costas

Existe un grado de confusión respecto a los próximos pasos a seguir en el proceso de convertir a Puerto Rico en estado.  Procede una clarificación.

La mayoría del electorado refrendó la estadidad en el plebiscito del pasado 6 de noviembre.  Ese resultado fue contundente y constituye la primera vez que el Pueblo endosa mayoritariamente la estadidad para Puerto Rico.   Ese triunfo estadista no necesita reconfirmación.

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Ahora bien, el Congreso, en el proceso de admitir a Puerto Rico como estado y dentro de sus prerrogativas constitucionales, puede requerir que el Pueblo apruebe o rechace los términos de admisión para Puerto Rico contenidos en una acta de admisión.  (Véase Grupo de Investigadores Puertorriqueños, Breakthrough from Colonialism: An Interdisciplinary Study of Statehood).

Una acta de admisión sirve como una oferta de estadidad que el Congreso le brinda al territorio.  La acta ofrecería tanto condiciones que el Congreso entienda necesarias para la admisión como concesiones que el Congreso quiera hacer a favor del nuevo estado de Puerto Rico.  Según mencionamos arriba, el Congreso podría requerirle al Pueblo de Puerto Rico aceptar o rechazar los términos de este “contrato” de estadidad entre el Congreso y el territorio.

En lo pertinente, una consulta para ratificar una acta de admisión es diferente a un nuevo plebiscito “estadidad sí o no”.  A saber, no es lo mismo preguntar si queremos o no la estadidad, cosa que ya contestamos en la afirmativa el pasado 6 de noviembre, que preguntar si aceptamos los términos y condiciones de una acta de admisión que ofrezca el Congreso, cosa que no hemos hecho.

Mañana el Comisionado Residente Pedro Pierluisi a todas luces radicará un proyecto de admisión.  Entendemos que la nueva consulta que el Comisionado ha mencionado en los medios se refiere a un referendo para ratificar una futura acta de admisión, no una nueva consulta “estadidad sí o no”.  Confiamos en que así será.

Así las cosas, mañana promete ser un día histórico para Puerto Rico.  Por primera vez se radicará un proyecto de admisión amparado en un mandato del Pueblo.

Como sabemos, lograr la igualdad es tarea de todos.  Trabajemos entonces para que el Congreso atienda nuestra petición de estadidad.  Así daremos a respetar nuestro voto y encaminaremos a Puerto Rico hacia un mejor futuro.

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José Cabrera Costas es abogado y fue Presidente de la Asociación de Estudiantes Estadistas de Puerto Rico (PRSSA, por sus siglas en inglés).

Sobre un plebiscito federal

Entendemos que un plebiscito adicional es redundante considerando que el Pueblo ya rechazó la colonia y pidió la estadidad el pasado 6 de noviembre de 2012.  Lo que procede es radicar un acta de admisión.

No obstante, la propuesta del Presidente Barack Obama de destinar $2.5 millones en el presupuesto federal 2014 para un nuevo proceso plebiscitario abre las puertas a que el Congreso por primera vez celebre un plebiscito de estatus vinculante.

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Cabe resaltar que el mismo ofrecería opciones de estatus no territoriales, permanentes y permisibles bajo la Constitución de los Estados Unidos.  Por ende, el estatus territorial actual sería descartado por ser territorial y el “ELA mejorado” sería descartado por ser ilusorio e incompatible con el ordenamiento constitucional americano.

Este anuncio demuestra cuán inválido e insostenible es el estatus territorial actual a la luz de los resultados del pasado plebiscito.   Los puertorriqueños retiramos nuestro consentimiento a ser gobernados bajo un régimen colonial y exigimos la igualdad plena en derechos y responsabilidades como ciudadanos americanos.

Aunque los resultados del pasado plebiscito del 6 de noviembre fueron claros y contundentes, apoyamos la celebración de un plebiscito federal si uno se presenta.  Todo estadista debe estar preparado para luchar por su ideal cuantas veces sea necesario

Así como lo hicimos en el 2012, volveremos a dar la batalla educando sobre la estadidad y aportaremos a otra victoria contundente a favor de la igualdad para todos los puertorriqueños.

Lcdo. José Cabrera

El legado de igualdad de Ramón Power y Giralt

Por: Lcdo. José Cabrera Costas

Ramón Power y Giralt es una figura cuyo legado, doscientos años después de su muerte, promueve la igualdad en derechos y libertades para todos los puertorriqueños.

Ante la llegada a Puerto Rico de los restos de Power, en gran medida un proyecto para acaparar la atención, impulsar el nacionalismo y obviar los evidentes problemas de la Administración García Padilla, procede que reconozcamos el verdadero legado de este ilustre puertorriqueño.

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Power nació en San Juan, de padres españoles y recibió su formación académica en España.  Acto seguido, Power enlistó en la Armada Española, adquirió el rango de capitán y luchó de 1808 a 1809 en la defensa española de Santo Domingo ante las fuerzas navales de la Francia napoleónica.

Power es recordado en la historia puertorriqueña porque fue electo en 1810 para representar a Puerto Rico como diputado en las Cortes de Cádiz en España.  Estas cortes fungían como una legislatura nacional española.  Power sirvió en esta legislatura hasta el momento de su temprana muerte en 1813 a causa de la fiebre amarilla.  (Véase Fernando Picó, Historia general de Puerto Rico).

Power fue electo vicepresidente de las Cortes por sus compañeros diputados.  Como diputado, Power fue propulsor de la Ley Power, una medida que designó a Fajardo, Aguadilla, Mayaguez, Cabo Rojo y Ponce como puertos de libre comercio, entre otras medidas para robustecer la economía de Puerto Rico.

Durante su incumbencia, las Cortes aprobaron la Constitución española de 1812, la primera constitución en la historia de España.  Esta constitución, de corte liberal, proveía una serie de derechos y libertades que beneficiaron a los españoles, incluidos los residentes de Puerto Rico.  En particular, todos los nacidos en las colonias españolas en el Nuevo Mundo, incluyendo a Puerto Rico, adquirieron la ciudadanía española.  Además, bajo esta Constitución, Puerto Rico tenía voz y voto en las Cortes.  Aunque estas libertades fueron abrogadas en 1814, Power logró en vida, a través de la legislatura española, que los puertorriqueños disfrutaran de unos derechos y libertades que no habían tenido previamente.

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En esencia, Power fungió como una especie de comisionado residente en España.   Claro está, Power tenía voto en las Cortes de Cádiz, algo que los comisionados residentes en Washington carecen.  En ese sentido, fue el representante puertorriqueño ante la metrópolis con mayor poder político en la historia de Puerto Rico.

Resulta irónico que ciertos sectores nacionalistas ilógicamente adopten a la figura de Power como portaestandarte cuando Power promovió tanto la integración de Puerto Rico a España como la igualdad entre puertorriqueños y los demás ciudadanos españoles.

Power demostró que, en su tiempo, se podía ser un patriota puertorriqueño y un buen español.  Nos corresponde ahora a las presentes generaciones honrar el legado de Power y hacer realidad su mayor propósito, lograr la igualdad en derechos y responsabilidades para todos los puertorriqueños.

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NOTA: José Cabrera Costas (@JCabreraCostas) es abogado, notario público y propietario de Cabrera Costas Law Office. En el 2007 reactivó el Puerto Rico Statehood Students Association (PRSSA) y fue su Presidente Nacional hasta el 2009.  Luego lanzó el Proyecto Estrella para orientar sobre la estadidad de cara al plebiscito de estatus del 2012. Ha discutido sobre la estadidad en programas como The Stream de Al Jazeera America.

¿Adióh y tú no eras estadista?

Comentario especial sometido a Proyecto Estrella

Por: Gabriel Martínez Rivera

Hace apenas 15 minutos, Puerto Rico acaba de clasificar a la final del Mundial de Baseball, y ante el cúmulo de emociones y orgullo que siento en estos momentos he decidido escribir estas líneas.

Durante los pasados días hemos vividos momentos históricos para nuestra isla. Quien diría que un equipo, el cual la mayoría de los analistas de deportes no le daban muchas esperanzas e incluso muchos de nosotros ni siquiera pensábamos que pasarían de la primera ronda, nos llenaría de orgullo y nos “uniría” como pueblo. Hoy, el nombre de Puerto Rico será conocido por todos los rincones del mundo y el que no lo conocía, lo conocerá. Las reacciones del pueblo no se han hecho esperar, muchas han sido bastante pintorescas, típico de nosotros los boricuas, y otras han sido un poco preocupantes. Lo cierto es, que en muchas ocasiones estas manifestaciones resultan ser el reflejo de un pueblo y sirven para estudiar el pensamiento colectivo de éste. Sin embargo, a raíz de esto muchos cuestionamientos vagaron por mi mente, pero solo uno logró asentarse con insistencia en ella. ¿Cómo una persona nacida en este pedacito terrenal no puede sentir orgullo por los logros y reconocimientos que en su nombre sus ciudadanos obtienen internacionalmente? ¿Es eso posible?

usp-baseball_-world-baseball-classic-puerto-rico-v-4_3_r536_c534Es inconcebible pensar que hoy día hayan personas que piensen, ya sea por fanatismo, mediocridad, desconocimiento, o quizás por diversión, que una persona que quiera la estadidad para Puerto Rico no pueda celebrar los triunfos de nuestra isla por el simple hecho de querer unirse permanentemente a la nación americana. ¿Acaso esa persona deja de ser puertorriqueño porque en su análisis vive convencido de que a través de la unión permanente nuestra isla puede salir del estancamiento social, político y económico? No te has cuestionado, aunque difieras de su pensar, que precisamente, lo que su deseo persigue es mejorar las condiciones y calidad de vida de nuestra isla. ¿Qué significado tiene eso para ti? ¿Es mucho más importante para ti eso, o que ondee la bandera de manera efusiva durante determinado evento, pero detrás de eso sea un criminal, un desertor, un violador, un mantenido, etc.?

Mucho se ha hablado de “amor patrio” durante estos días, pero ¿cómo defines amor patrio? ¿Levantar la bandera lo más alto posible? ¿Vestir una gorra con las iniciales del país? ¿Recibir a los deportistas y a las Miss Universos en el aeropuerto Luis Muñoz Marín? ¿Y después de eso qué?

“Amor Patrio” representa muchas cosas lindas que trascienden mucho más que eso. Amor patrio es buscar la manera de ser una mejor persona cada día. Amor patrio es educarte para que eventualmente te conviertas en un profesional que aporte y no reste a nuestra sociedad. Amor patrio es instruir y enseñar a tus hijos el valor de conocer nuestra historia. Amor patrio es ser ejemplos para tus hijos, donde ellos puedan verte como un ente de inspiración y motivación para lograr sus metas. Amor patrio es darle importancia y valor al trabajo. Amor patrio es no hablar a las espaldas de tus vecinos, amigos y familiares. Amor patrio es repudiar toda actitud de dejadez y sustento. Amor patrio es rechazar toda conducta inmoral y no ser cómplice de ella. Amor patrio es no ser un aliado sutil del criminal por medio del silencio. Amor Patrio representa más que un orgullo pasajero disfrazado de gorras y banderas en determinado momento, una conducta o un estilo de vida que debe alojarse imperantemente en la vida cotidiana de todos nosotros.

Quizás, eres de los que ha acogido y aceptado el famoso estribillo “El que no quiere a su patria no quiere a su madre”, de manera automática y sin ningún tipo de cuestionamiento previo para atacar erróneamente a los estadistas, tal como lo hacen “los grandes cantantes” de manera mal intencionada. Pues le informo, que el verdadero estadista ama inmensamente su tierra y vivirá siempre orgulloso de su cultura y sus tradiciones. El que diga lo contrario, se miente así mismo.

dt.common.streams.StreamServer.clsMe parece que en nada contribuye a esa “unión” que muchos alardean promover en la isla, la división social mal intencionada de muchos, por el simple hecho de que no se comparta un mismo ideal. Sin embargo, no sienta que están solos en ese grupo, debo reconocer que hay algunos estadistas que le han hecho daño al ideal, tergiversando los propósitos y el mensaje real que ello conlleva. Es igual de culpable, aquel “estadista” fanático que sólo ondea la bandera americana o se disfraza con ella con la única intención de crear controversia, polémica y diversión para la oposición, pero vive alejado, o ni tan siquiera se acerca a lo que realmente representa ser un verdadero emisor del ideal. Ellos también tienen culpa.

El estadismo es un ideal digno e igual de respetable que el independentismo. Por lo tanto, la lucha siempre debe ser en contra del status quo (La Colonia) más no con el ideal independentista y sus verdaderos seguidores. Digo verdaderos, porque actualmente son muchos los que presumen ser independentistas pero “no tienen los pantalones” para lucharla. Por ende, se suman implícitamente a las arcas del colonialismo.

Que usted no esté de acuerdo con el ideal estadista, es respetable. Pero de ahí a recurrir a los ataques ideológicos como punto de lanza, en eventos cuyo propósito principal es promover la unión de los pueblos, me parece que es una conducta totalmente errada y a destiempo. El mero hecho de que usted entienda que hay otras maneras o soluciones viables para resolver nuestro estatus político, no es motivo para atacar al que piense diferente a usted, ni lo hace menos puertorriqueño que usted. La no concurrencia de una persona con su línea de pensamiento no debe ser sinónimo de separación, más si de unión y diversidad.

El que no concurra con tus ideales, no lo hace más o menos inteligente que usted. El que no concurra con tus acciones, no lo convierte en una persona inerte o menos activa que usted. El que no concurra con tus decisiones, no quiere decir que está errado o equivocado. El que no concurra con tu significado de “amor patrio”, no lo hace amar con menor intensidad la isla que usted alardea amar. El que no concurra con tu definición de “puertorriqueñidad”, no lo hace menos puertorriqueño que usted.

Por todo lo antes expuesto, y el camino que ha de venir, recurramos con el mismo ímpetu, algarabía, fogosidad y orgullo a construir una isla que sea admirada por todos, no tan solo en el deporte, las artes, o en los concursos de belleza, sino porque hay un pueblo que no tiembla a la hora de luchar y exigir sus derechos. Un pueblo que día a día busca mejorar sus condiciones sociales y calidad de vida. Un pueblo que combate la corrupción y no es cómplice del criminal. Un pueblo con espíritu de solidaridad, sensibilidad y respeto a las minorías. Eso sí es ser más puertorriqueño que aquel que dice: ¿Adióh y tú no eras estadista?

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Gabriel Martínez Rivera es estudiante de tercer año de la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico.